VÁSQUEZ-ZAWADZKI,CARLOS
Hay libros que se leen. Y hay libros que se atraviesan como una quemadura. En Ahora es el fuego sometido, la palabra deja de ser refugio para convertirse en cuerpo, en deseo, en herida luminosa. Cada poema es una intensidad que arde: el amor, la memoria, el vértigo de existir, el temblor de lo que se nombra y de lo que se pierde.
Aquí, el lenguaje no describe: respira, toca, se incendia. Entre el mar y la piel, entre la noche y la revelación, estos versos abren un territorio donde todo es tránsito: del silencio al grito, del cuerpo al símbolo, de la ausencia a la llama que persiste.