CASTELLÀ BLANCH,JOSÉ
¿En qué momento doblamos la esquina de nuestros ayeres? ¿En qué momento nos quedamos sin sueños?
José Castellà Blanch articula su poemario en torno a una paradoja precisa: la memoria no conserva, destruye. Los recuerdos no son refugio sino añicos que reflejan, agonizantes, la luz de lo que ya no puede volver. Estructurado en cuatro bloques -tiempo, deseo, calle, ocaso-, el libro traza un mapa de las pérdidas acumuladas: el amor que se disuelve en sábanas tibias y en silencios de agosto, la infancia cercada entre el Torío y el Bernesga, los dioses que han huido de un mundo que ya no los merece.
«Solo quedan las brasas de un fuego lejano / que quemó la infancia.»
Lo que diferencia este poemario de la poesía elegíaca convencional es su temperatura: Castellà Blanch no llora, constata. No idealiza, cartografía. Cada poema es un fragmento de cristal roto que, al caer, devuelve una imagen reconocible y dolorosa de nosotros mismos.