PEREIRA RODRIGUES,MARCELO
Deléitese con Simon Hubert, el forjador de la literatura brasileña. Una especie de Simonini, el personaje de la novela El cementerio de Praga de Umberto Eco, su picardía nos deleita por su profundo conocimiento de la naturaleza humana, en consonancia con el pasaje del Eclesiastés que profesa: «Vanidad de vanidades, dice el Predicador, ¡vanidad de vanidades! Todo es vanidad». Si es mejor alabar el vestido de la reina que escribir largos tomos al rey, en el chiste de Voltaire, nuestro protagonista se purifica de toda mediocridad y, a costa de sus canas, intentando preservar la poca dignidad que ha ganado con sus lectores, llega a la conclusión de que menos es más y preserva amistades, tan falsas como los billetes de tres dólares. En historias increíbles que rozan lo absurdo, Simon divertirá a las mentes más abiertas y molestará a los partidarios de la corrección política. Pero entonces, en contraste, aparece un tal Edmund Dantès, el Conde de Montecristo, y la confusión está garantizada. Con Simón como enemigo, lo desacreditará en sus columnas periodísticas, y los contratiempos están asegurados. El escenario de